Sudán-Sudán del Sur: La frontera de la ira

Por Julio Morejón*

La Habana (PL) La decisión de Sudán de cerrar su frontera con Sudán del Sur, evidenció el deterioro de sus relaciones y hace pensar con suma inquietud en la posibilidad de que se desatara un conflicto armado.

Tal acción se percibió como una represalia al supuesto apoyo sureño a los rebeldes de Nilo Azul y Kordofán del Sur, enfrentados al ejército de Jartum.

Esas dos regiones pertenecen al norte, pese a que lucharon junto al Movimiento Popular para la Liberación de Sudán (MPLS), ahora poder en el sur, durante la guerra concluida en el 2005 con un acuerdo que abrió el camino a la división del país.

La administración de Juba, encabezada por el exguerrillero Salva Kiir, ha rechazado las declaraciones del gobierno de Jartum relativas a cualquier apoyo a los guerrilleros; no obstante, habría que ver hasta dónde persisten los lazos y compromisos establecidos en el período preindependentista, y si aún funcionan.

Jartum identificó al otro como enemigo, caracterización poco sólida si se tiene en cuenta que hace menos de dos años ambos Estados componían uno sólo, el gigantesco Sudán.

Ahora, los dos países sostienen disputas por el control de la zona fronteriza de unos mil 800 kilómetros , y por “el tránsito de petróleo sursudanés a través del territorio y las infraestructuras de Sudán”

El razonamiento que sigue es si en realidad ambos encajaban en un esquema de integración o no, la vida mostró que las discordancias superaban a las consonancias, pero al parecer podría estar actuando variables que encarnan una contradicción de fondo.

Sudán del Sur -de los dos el más pobre, pero con grandes recursos petroleros- al independizarse el pasado 9 de julio no resolvió varias cuentas pendientes con su similar, principalmente el hecho de definir en forma precisa los límites físicos de jurisdicción.

El Acuerdo Integral de Paz de 2005 entre el gobierno de Hassán al Bashir y la guerrilla del Movimiento Popular para la Liberación de Sudán (MPLS) definió que el asunto territorial se debatiría tras la celebración de un referendo de autodeterminación del sur, primer paso institucional hacia una nueva configuración estatal.

Las dos partes aceptaron posponer esa definición claramente estratégica, pero tal decisión conllevó a nuevos problemas en cuanto a quien podría considerarse suelo de cada uno.

No obstante, la aceptación de los resultados de la consulta pública por la administración, la posposición del debate territorial y sus aspectos complementarios, como es la distribución de las ganancias por la explotación de las fuentes de hidrocarburos creó un ambiente tenso y muy complejo.

Meses después del 9 de julio de 2010, cuando Sudán del Sur oficialmente se escindió del norte, hubo una movilización internacional para convencer a los dos protagonistas de reducir las presiones y negociar “lo negociable”, es decir, agotar los mecanismos de distensión y hacer valer la razón por encima de la fuerza.

Pasado el jolgorio por la secesión comenzaron a aflorar dilemas que, aunque muchos se previeron, no dejaron de ser desafíos (principalmente económicos y políticos), pues la ruptura significó el fin de una complementariedad que -con todos sus defectos- había logrado por años preservar cierto equilibrio.

Pero la división que condujo a la aparición de dos países habría de tener otro costo y fue que al cruzar la línea comenzaron a presentarse fisuras en cuanto a la composición nacional. Grupos armados hasta entonces calificados como controlables ganaron beligerancia al sentirse motivados por la separación de Sudán del Sur.

Casos como la persistente guerrilla de Darfur, en el occidente sudanés y los intentos separatistas en la provincia de Kordofán del Sur, podrían interpretarse como receptores del estímulo emancipador pero que amenazan con destruir o fragmentar gravemente a la unidad nacional.

Sudán, donde está la infraestructura para el refinamiento y exportación del crudo, entró en desavenencia con Sudán del Sur -el más joven país africano, donde está la mayor parte de los yacimientos del combustible. A las demandas económicas le sucedieron las acusaciones políticas.

Cada uno alegaba que el otro le amenazaba la integridad como Estado y que cada uno conspiraba contra el otro para excluirlo del juego político.

Un largo intercambio de acusaciones se suscitó también por la posesión de la región de Abyei, ubicada en la frontera y poseedora de un gran potencial del hidrocarburo y donde comenzó a ocurrir un éxodo de habitantes que huían de la contienda que enfrentaba a las tropas de los dos actores.

Las autoridades de Sudán del Sur informaron que en un corto período más de 150 mil personas huyeron de esa zona disputada con el norte.

El ministro de Asuntos Humanitarios, James Kok Ruea, precisó que muchos de los desplazados carecían de techo para cobijarse tras escapar del área donde se intensificaron los enfrentamientos ente el ejército sudanés, que ocupó la localidad y la exguerrrilla sursudanesa del MPLS, ahora gobierno en la franja meridional.

A finales del mes pasado, los combates en la frontera obligaron al presidente sudanés, Omar Hassán al Bashir, a postergar un viaje a Juba, la capital sureña, informaron fuentes oficiales.

“Los choques se iniciaron este lunes (26 de marzo) después de un ataque de un batallón sudanés contra fuerzas de Juba en Teshuen, afirmó el portavoz de las Fuerzas Armadas sursudanesas Philip Aguer”. Según Ague, la acción fue lanzada desde la ciudad petrolera sudanesa de Heglig, fronteriza con Sudán del Sur, y respondió a un plan del sector probélico en Jartum que quería sabotear la visita de Al Bashir.

Las hostilidades entre los dos Estados escalaron cuando Juba dictó la suspensión de su producción petrolera, ingreso vital para las dos partes, añadió el representante sursudanés.

Mientras, la Organización de las Naciones Unidas manifestó estar preocupada por los enfrentamientos militares en la frontera.

El secretario general de la ONU , Ban Ki-moon, expresó su inquietud por los combates y llamó a los dos gobiernos a respetar los acuerdos aceptados para dar paso a la estabilidad en la zona fronteriza.

Ban “está hondamente preocupado por los enfrentamientos militares y llama a los gobiernos de Sudán y Sudán del Sur a respetar plenamente e implementar los acuerdos que ya alcanzaron en materia de seguridad y protección de las fronteras”, afirmó Martin Nesirky, portavoz del secretario general.

Un momento importante y que pudo crear condiciones positivas para el diálogo fue cuando el pasado 13 de marzo en Adis Abeba los dos países alcanzaron -a instancias de la Unión Africana- un acuerdo bilateral sobre nacionalidad y demarcación de fronteras comunes.

En esa ocasión los representantes de las partes abordaron temas que motivaron fricciones y se pronunciaron por avanzar en esa línea constructiva, pero eso no traspasó los límites de las aspiraciones.

* Periodista de la Redacción de África.

Em/mt

Deja un comentario

Archivado bajo Política

Kofi Annan-Siria: misión posible

Por Víctor M. Carriba*

El enviado de Naciones Unidas, Kofi Annan

Naciones Unidas (PL) El anuncio del gobierno sirio sobre el cese de sus operaciones militares el 10 de abril consolidó la mediación del enviado de Naciones Unidas, Kofi Annan, frente a intensas maniobras de países claves que tratan de boicotear esa gestión.

La decisión de Damasco fue comunicada por el canciller sirio, Walid al-Moallen, al emisario de la ONU, quien la transmitió este lunes al Consejo de Seguridad, órgano presidido desde ayer por la embajadora norteamericana, Susan Rice.

Y fue la propia diplomática la encargada de informar a la prensa en la sede de la ONU, un día después de que su jefa, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, reconoció al opositor Consejo Nacional Sirio como “representante legítimo del pueblo” y le ofreció un financiamiento millonario.

Durante un intercambio por videoconferencia con el Consejo de Seguridad, Annan confirmó que para el 10 de abril las autoridades sirias pondrán fin al movimiento de fuerzas militares y al uso de armas pesadas y retirarán sus efectivos de los centros urbanos.

Las medidas forman parte del plan de seis puntos propuesto por el emisario de la ONU al gobierno sirio como pasos para avanzar hacia una solución del conflicto que ya dura un año.

Ese esquema también contempla la necesidad de permitir la entrada de ayuda humanitaria, la implantación de una tregua diaria para su distribución y atención a heridos y damnificados por el conflicto y en ingreso de periodistas extranjeros al país.

Asimismo, dispone el inicio de un proceso de diálogo con vistas al establecimiento de un sistema político plural y democrático en Siria.

Al respecto, Rice informó que Nasser al-Kidwa, segundo al mando de Annan, “ha sostenido contactos constructivos” con las fuerzas opositoras sirias para que pongan fin a sus acciones armadas 48 horas después del fin de los movimientos del ejército.

Tras el anuncio de las decisiones adoptadas por Damasco, el Consejo de Seguridad ratificó su respaldo a Annan en sus esfuerzos por un arreglo de la crisis.

No obstante, esa expresión de apoyo aparenta más formalidad que compromiso al provenir de un órgano que incluye a declarados promotores de la caída del presidente sirio, Bashar al-Assad, y de su gobierno, como lo son Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Alemania, entre otros.

Representantes de esos países, liderados por la secretaria de Estado Clinton, acaban de acordar en Turquía el envío de cifras millonarias de dinero y medios técnicos a las fuerzas opositoras en Siria, pese a la mediación que desarrolla Annan en nombre de la ONU.

En ese sentido, el representante permanente de Damasco ante Naciones Unidas, Bashar Jaafari, afirmó que quienes arman, financian y suministran equipos de comunicación a los grupos terroristas sirios buscan el fracaso de la misión de Annan.

El embajador criticó directamente a Arabia Saudita, Catar, Turquía y “a todos aquellos que pretenden ignorar la soberanía de Siria y crear vías paralelas al Consejo de Seguridad que no son reconocidas internacionalmente”.

Asimismo, hizo mención particular al canciller saudita, Faisal bin Abdelaziz, por convocar de manera abierta a armar a las fuerzas antigubernamentales en Siria, “como un deber”.

Jaafari advirtió sobre la existencia de un doble lenguaje que contradice el camino armonioso adoptado por el Consejo de Seguridad y amenaza la labor emprendida por Annan.

Esperamos que el enviado especial de la ONU converse con las otras partes del conflicto, en especial con quienes quieren armar a los grupos terroristas, para poner fin a los actos de violencia, subrayó el diplomático sirio.

Una primera evaluación realizada por la ONU y el gobierno sirio sobre la situación en el país árabe determinó la existencia de un millón de personas

que necesitan asistencia humanitaria.

Se trata de la población directamente afectada por la violencia, heridos y desplazados de sus lugares de residencia, así como aquellos que perdieron el acceso a los servicios esenciales o sus familiares.

Los datos fueron difundidos por la coordinadora de la ONU para el socorro

de emergencia, Valerie Amos, quien subrayó la urgencia de alimentos, asistencia médica, artículos del hogar, consejería psicológica y respaldo en materia de educación.

Por otro lado, el Consejo de Seguridad informó que un equipo del departamento de mantenimiento de la paz de la ONU viajará a Siria esta semana para iniciar los preparativos para el eventual envío de una misión de observación y monitoreo de la situación.

*Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Naciones Unidas.

Em/vc

El enviado de Naciones Unidas, Kofi Annan

Deja un comentario

Archivado bajo Política

Plan de Kofi Annan, ante una encrucijada inevitable

Por Martin Hacthoun*

Kofi Annan

Kofi Annan enviado especial de la ONU

Damasco (PL) Toda negociación tiene que tener al menos dos interlocutores, y dispuestos, aunque lo oculten, a hacer concesiones; pero en el caso del plan de Kofi Annan para Siria las partes convocadas a un arreglo político están excesivamente distantes, y, al menos una, ya lo rechaza.

Y cualquier esfuerzo negociador se hace más engorroso cuando una de las partes desea aniquilar a la otra, y esta no quiere dejarse destruir.

Ante ese dilema se encuentra el enviado especial de la ONU propuesto por la jerarquía de la Liga Árabe, ahora enconada enemiga de Damasco, con su plan con el cual intenta complacer a muchas partes con intereses en el conflicto que aflige hoy al pueblo sirio.

Así está el escenario en torno a Siria en el que una oportunista oposición articulada apresuradamente en el exterior, básicamente en Turquía, por Occidente con dinero de Arabia Saudita y Catar, quiere acabar con el gobierno del presidente Bashar al-Assad, y este reclama lo que considera legítimos derechos de defender la soberanía y la unidad nacional del país.

El miércoles 14 de marzo el Consejo de Seguridad de la ONU mediante una declaración de su presidente este mes, el británico Mark Lyall Grant, avaló la propuesta de Annan, que si bien no es de obligatorio cumplimiento, es lo que más pueden lograr las potencias de la OTAN en ese órgano, aunque a su vez representa una palanca de presión diplomática y política sobre Damasco.

Esa declaración enumera el plan del enviado especial de la siguiente manera:

– Aceptación tanto por el régimen como por los grupos de la oposición armada de un alto el fuego supervisado por la ONU;

– Pausas de dos horas diarias para distribución de asistencia humanitaria en las localidades más conflictivas;

– Liberación por el régimen de prisioneros;

– Acceso libre de periodistas;

– Libertad de reunión y protestas pacíficas y

– Que el gobierno sirio y la oposición trabajen de buena fe con el enviado especial hacia un arreglo pacífico de la crisis siria mediante un proceso político inclusivo que aborde las preocupaciones y aspiraciones legítimas del pueblo sirio.

Sin embargo, a su paso por Estambul el martes 13 tras visitar Damasco, Annan le prometió mucho más a líderes del dividido, disgregado y ahora escindido Consejo Nacional Sirio al esbozarles, según la publicación Turkish Weekly, la creación de un gobierno de unidad en el que participarían miembros de ese ente opositor.

También le agregó que su plan contemplaba la inmediata confección de una ley electoral y la realización de comicios para la asamblea legislativa y la presidencia bajo el control de la ONU y la Liga Árabe.

Según Turkish Weekly, cabecillas de esa oposición dijeron en ese momento que cooperarían, pero sin embargo la publicación de abierta línea editorial antisiria auguró de antemano que el plan de Annan sería un fracaso.

Un día después de aprobada la declaración del Consejo de Seguridad que apoya el plan para un arreglo político de la crisis en Siria, Burham Ghalioun, a quien la prensa occidental y árabe presentan como el principal jefe del llamado Consejo de Estambul, rechazó la propuesta y alegó que no responde a las verdaderas necesidades del pueblo sirio.

El rechazo emana -señalan analistas- del hecho de que el plan de Annan aprobado por la ONU no está en línea con el propósito de derrocar a toda costa al régimen político en Siria.

Al-Assad, quien recibió dos veces a Annan en Damasco el sábado 10 y domingo 11, le expresó al enviado especial que Siria cooperaría con su proposición siempre y cuando su implicación no fuera lesiva a la soberanía del país y la unidad nacional.

La revista norteamericana Time en su edición digital del 21 de marzo explica por qué la propuesta de Annan resulta peligrosa y un dilema mayor para la oposición externa que para el gobierno de al-Assad:

Mientras demanda el fin de las operaciones militares del régimen contra los bastiones de la oposición armada -arguye Time- el plan se retracta de la insistencia de países árabes y occidentales, y de los opositores en el exterior, de que al-Assad abandone el poder inmediatamente y lo delegue a un gobierno de unidad como punto inicial para buscar cualquier solución política.

La propuesta de una negociación con el gobierno sirio constituye un dilema para la fracturada oposición, estima Time y argumenta: “lo que se gana en la mesa de negociación típicamente refleja la balanza de poder sobre el terreno; y la realidad es que el régimen de al-Assad ha probado tener mucha más capacidad de recuperación y fortaleza de lo que sus oponentes dentro y afuera asumían”.

Citado por Time, el académico Joshua Landis opinó que muchos apostaron al principio de las revueltas, las cuales no estuvieron exentas de actos vandálicos, violentos y de sangre, y que estas conducirían a un pronto desenlace al estilo de la Plaza Tahir (en El Cairo). Para alentarlas y exacerbarlas echaron a andar una campaña mediática sin precedente; sin embargo, eso nunca sucedió.

En la medida que esa aspiración se diseminaba, entonces los nuevos y súbitos adversarios de Damasco, como Turquía, Catar y Arabia Saudita, con el beneplácito de la troika anti-siria de Occidente, estimularon, armaron y financiaron la violencia con la esperanza de provocar la caída del gobierno de al-Assad por la fuerza.

Y eso condujo a otra realidad: los líderes de lo que algunos llaman oposición moderada se han visto eclipsados por quienes comandan y dirigen la violencia armada dentro de Siria.

Esos están amargados por las derrotas experimentadas en las últimas siete semanas de operaciones por las fuerzas sirias que los han expulsado de Homs, Idleb, Hama, Daraa, Deir Ezzor, Damasco Campo, y se apartan cada vez más de la oposición civil en Estambul, París o Riad. De hecho, no existe una oposición unificada, ni coherente frente al sustentado gobierno sirio.

Esas discordias y divergencias han suscitado una serie de deserciones del Consejo de Estambul, y ante esta dispersión, entonces quién se sentaría con suficiente peso de decisión a la mesa de negociación en caso de que la hubiera con las autoridades sirias según propone Annan; esta es una interrogante por ahora sin respuesta.

Las evidencias de los últimos días de atentados con coches bombas indican que está en ciernes un plan más macabro de actividad terrorista al estilo de los islamitas sunitas de Irak, y que según la publicación turca Iedenlk ha sido concebido por la CIA con apoyo de su homóloga israelí, Mossad, con el propósito de desmoralizar al gobierno de al-Assad.

Según ese periódico su puesta en marcha comenzó tras la visita del director de la CIA a Turquía, donde se reunió con la cúpula de poder en Ankara y ya la población siria lo está sintiendo.

Las explosiones de carros bombas el sábado 17 y domingo 18 en Damasco y Aleppo tuvieron saldo de 29 muertos y 170 heridos. Hubo otro en Daraa Campo el martes 20, cuya cifra de víctimas no ha sido reportada, y se malogró un tercero cuando el coche estalló con los dos terroristas dentro, al conducirlo hacia Damasco, y el sábado 23 las autoridades lograron desactivar a tiempo una camioneta cargada de explosivo antes de que estallara en Aleppo.

La declaración del Consejo de Seguridad, aun con el aval de Rusia y China, refleja también otra realidad: las pobres perspectivas de una intervención militar.

Citado también por Time, el académico Daniel Byman advirtió que “es difícil romper el poder de al-Assad sin romper a Siria”, y el espectro de un Estado post al-Assad fallido, inestable e impredecible con un sustancial arsenal bélico y en una posición fundamental en el fulcro de todas las tensiones geopolíticas de la región, han llevado a las potencias occidentales a reconsiderar la intervención militar, sugiere la revista.

La fracturada oposición sin fuerza ni poder aglutinador para gobernar y la dimensión sectarista que tendría una guerra civil que seguramente estallaría si el actual gobierno sirio fuera derrocado, plantearía desafíos y peligros insospechados e imprevisibles, incluso para el gran aliado y protegido de Washington en la región, Israel, que tiene fronteras con Siria.

Time interpreta el apoyo de Occidente al plan de Annan de la siguiente forma: “A un año de la rebelión, sus arquitectos están ante una encrucijada, y encaran una elección entre un proceso político que le da más seguridades a al-Assad que las que ellos quisieran, y una guerra prolongada y aún más sangrienta con resultados inciertos”.

Se desprende del revisado plan de paz de la ONU que el gobierno sirio está muy distante de poder ser derrocado y un arreglo político le daría a la oposición, y en especial a la armada, mucho menos que la exigida rendición de al-Assad.

Pero esa es la única alternativa, al menos en el plano público, que las potencias occidentales están dispuestas a ofrecer, acepta Time, por lo general de línea dura contra Siria, y admite que “hay poco espacio para el optimismo”.

Si la oposición externa abrazara el plan de Annan, incluso como lo avala la ONU para un arreglo político, estaría en una posición más fuerte, entre otros factores porque la autoridad siria la estaría reconociendo y le podría exigir más concesiones, pero la ceguera e ignorancia política de los adversarios que hoy enfrentan a Damasco se lo impide ver.

Mientras, el gobierno de al-Assad, entre presiones y sanciones que incluso ahora recaen sobre su esposa Asma, prosigue el proceso de reformas pluralistas que apoya la inmensa mayoría de la población, incluida la oposición nacional, las operaciones por limpiar al país de los grupos armados y terroristas y la restauración de la seguridad ciudadana.

* Corresponsal de Prensa Latina en Siria.

Em/mh

Deja un comentario

Archivado bajo Política

Denuncian en Rusia ayuda estadounidense a oposición siria

miembros de la oposición armada siriaMoscú, 21 mar (PL) Empresas estadounidenses como Stratfor y Blackwater podrían estar involucradas en la ayuda de inteligencia y seguridad para grupos de la oposición armada siria, como hicieron en Libia, denuncia hoy el canal Russia Today (RT).

Según RT, que cita a la página de Internet Wikileaks, en un mensaje enviado a Stratfor por James Smith, ex director de Blackwater, éste se presenta como ex agente de la Agencia Central de Inteligencia para ayudar a la oposición a derrocar al gobierno sirio.

La operación se expone como exploratoria, aunque en realidad se trata de proteger a dirigentes o miembros de las citadas agrupaciones armadas y cuenta con el respaldo de la congresista republicana Sue Myrich, del comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

Además, el canal de televisión ruso destaca que el diario libanés Al Akhbar señala que Smith posee un extenso expediente de colaboración con Stratfor.

De igual forma, el contratante norteamericano de seguridad también ofreció otros servicios para el Consejo Nacional de Transición de Libia, en 2011, como áreas de seguridad, recopilación de información de inteligencia y reclutamiento y entrenamiento de grupos armados.

Con tales operaciones, el gobierno norteamericano puede efectuar acciones contra otros estados, mediante una “guerra sucia”, en la cual oficialmente esta lejos de aparecer como un participante directo, comenta la versión en inglés del medio de prensa ruso.

msl/to

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=489971&Itemid=1

Deja un comentario

Archivado bajo Política, Seguridad

Tradición sufista en Marruecos

Les presento una serie de videos de una conferencia del investigador Vincent Cornell sobre las tradiciones sufistas  en Marruecos.

 

Deja un comentario

Archivado bajo Religión

Crisis en Siria… y en el Consejo de Seguridad

Bandera siriaNaciones Unidas (PL) Las gestiones sobre la crisis en Siria continúan hoy en varios niveles, direcciones y escenarios, mientras en el Consejo de Seguridad persisten distantes posiciones dentro de sus cinco miembros permanentes.

Este martes, el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Koffi Annan, se reunió en Turquía, por separado, con el representante del llamado Consejo Nacional de Transición sirio, Burhan Ghalioun, y el jefe del gobierno turco, Recep Tayyip Erdogan.

Con el primero mantuvo “una discusión útil y constructiva” y con el segundo analizó la situación en Siria y las acciones que ha realizado desde su designación como mediador en busca de un arreglo de la crisis.

Turquía ha sido señalada como base del grupo armado Ejército de Liberación Sirio que enfrenta al gobierno del presidente, Bashar al-Assad.

El también exsecretario general de la ONU dijo que para hoy espera una respuesta del gobierno sirio a las propuestas presentadas durante la visita de dos días que realizó el pasado fin de semana a Damasco, aunque no brindó detalles al respecto.

Una vez que las reciba sabremos cómo reaccionar, precisó en declaraciones hechas en Ankara y reproducidas por el vocero de Naciones Unidas.

Durante su estancia en la capital siria, Annan se reunió dos veces con Al-Assad, y líderes religiosos, como el Gran Muftí de la República, Jeque Hassoun, y el Patriarca de la Iglesia Cristiana Ortodoxa de Antioquía y Todo el Oriente, Ignacio IV Hazim.

Este martes, el mandatario promulgó un decreto que fija para el 7 de mayo próximo la realización de elecciones legislativas nacionales bajo los preceptos de la nueva Constitución aprobada el 22 de febrero último.

En esos comicios participarán por primera vez organizaciones políticas que no integran la alianza gubernamental que encabeza el Partido Árabe Socialista al-Baath y situadas en la oposición.

Mientras, el Consejo de Seguridad de la ONU trata de reponerse del fuerte choque registrado la víspera entre Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, por un lado, y Rusia y China, por el otro,

durante un debate público sobre el conflicto en Siria.

En sus respectivos discursos, Rusia y China insistieron en rechazar cualquier intervención militar extranjera en el país árabe, las demandas de cambio de régimen y la imposición de sanciones unilaterales.

Aunque sin mencionar nombres, el canciller ruso, Serguei Lavrov, denunció el estímulo a la oposición siria en su confrontación con el gobierno y los llamados al enfrentamiento armado y a la intervención militar extranjera.

Dijo que las autoridades sirias “no luchan contra hombres desarmados, sino unidades de combate como el denominado Ejercito de Liberación Sirio y grupos extremistas, incluido Al-Qaeda, el cual ha cometido diversos actos terroristas”.

Lavrov reiteró la propuesta conjunta presentada la semana pasada por Rusia y la Liga Árabe y que reclama el cese de la violencia desde todas las fuentes, la creación de un mecanismo imparcial de monitoreo y el fin de la interferencia extranjera.

También mencionó la apertura de Siria a la asistencia humanitaria y la necesidad de brindar un fuerte respaldo a la misión de mediación emprendida por Annan.

Por su parte, el embajador de China en la ONU, Li Baodong, ratificó el apoyo de su país a un diálogo político en Siria y exigió el cese inmediato de la violencia y el respeto a la integridad, soberanía e independencia de ese Estado árabe.

No favorecemos a ningún partido en Siria, solo los principios de la Carta de la ONU y del Derecho Internacional, precisó y advirtió que “las resoluciones del Consejo de Seguridad deben ser cumplidas estrictamente” y no interpretadas según conveniencias individuales.

Tanto Moscú como Beijing expresaron su respaldo a la gestión mediadora de Annan.

Sin embargo, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, lanzó un duro ataque contra las posturas de Rusia y China, países que vetaron en dos ocasiones sendos proyectos de resolución impulsados por Washington sobre Siria.

Esas iniciativas, secundadas por Reino Unido, Francia, Alemania y algunos países árabes, buscaban el aval del Consejo de Seguridad para forzar la salida de Al-Assad del poder en Damasco.

En su diatriba, Clinton llegó a justificar a los grupos armados opositores sirios como civiles que actúan en defensa propia.

Luego de la candente reunión de este lunes, el Consejo de Seguridad mantiene sobre la mesa otra propuesta presentada hace varias semanas por Estados Unidos y que persiste en condenar solo al gobierno sirio como responsable del conflicto.

*Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Naciones Unidas.

Em/vc

Deja un comentario

Archivado bajo Política

Diálogo pacífico en Siria, bandera de Kofi Annan

Por Víctor M. Carriba *

Naciones Unidas (PL) Enfocado en buscar un diálogo pacífico rápido y en abrir el acceso de ayuda humanitaria al interior de Siria, el ghanés Kofi Annan emprendió la tarea de tratar de poner fin al conflicto que sacude a ese país árabe.

Al asumir su nueva misión como enviado especial conjunto de la ONU y la Liga Árabe para Siria, el conocido diplomático africano insistió en esos dos únicos objetivos como la meta a conseguir en su delicada encomienda.

No mencionó el plan de la Liga Árabe que convoca “a una transición en Siria hacia un sistema político democrático y plural” ni los reiterados ataques de las más altas figuras de Naciones Unidas a las autoridades de Damasco como únicas responsables de la situación.

Tampoco hizo referencia a distintos foros que arremetieron contra ese gobierno, entre ellos la reciente reunión de los llamados amigos de Siria, realizada en Túnez, y varias sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Pero sí subrayó que para tener éxito en su responsabilidad “resulta extremadamente importante que todos acepten que debe haber un solo proceso de mediación”.

Porque “cuando hay más de uno y cada cual actúa por su propia iniciativa, las partes juegan con los mediadores, y si uno dice algo que no les agrada, entonces acuden al otro”, explicó.

Por eso insistió en “un solo proceso unitario” y en que “cuando la comunidad internacional habla con una sola voz, esa voz es poderosa”.

El exsecretario general de la ONU se declaró determinado a “trabajar con todos” y a sostener amplias consultas “con todos los actores”, sin descartar una pronta visita a Siria para conversar con el gobierno y demás involucrados en la crisis.

Un primer paso en esa dirección es una reunión con el representante permanente de Siria ante la ONU, Bashar Jaafari, durante su estancia en la sede de la organización mundial, según reveló en un breve contacto con los periodistas.

También anunció encuentros con dirigentes de los países de la región vinculados a la crisis, aunque guardó discreción sobre el itinerario a seguir porque “en este tipo de situación cada movimiento es sensible y altamente político”.

El tono mesurado y sin estridencias empleado por Annan en su primera declaración pública tras su designación como enviado para Siria, contrastó con el habitual lenguaje agresivo de su sucesor en la ONU con respecto al gobierno sirio.

En la misma comparecencia, Ban Ki-moon volvió a achacar a la administración de Al-Assad toda la responsabilidad por “el uso de la fuerza contra los civiles”, sin señalar la actividad de los grupos armados opositores respaldados por países extranjeros.

E insistió en advertir a Damasco sobre “sus obligaciones ante la ley internacional humanitaria y los derechos humanos”, tema central de la cruda ofensiva que también desarrolla contra las autoridades sirias la Alta Comisionada de la ONU en esa materia, Navi Pillay.

La designación de Annan fue anunciada la pasada semana en Londres, luego de una reunión sostenida entre Ban Ki-moon y el secretario general de la Liga Árabe, Nabil El-Arabi.

De acuerdo con los términos acordados, el también Premio Nobel de la Paz (2001) será el máximo representante de esas dos organizaciones para Siria y prestará sus buenos oficios en busca del fin de “toda la violencia y las violaciones de los derechos humanos” en ese país.

Además trabajará en “la promoción de una solución pacífica a la crisis siria”, para lo cual sostendrá “amplias consultas con todos los interlocutores relevantes dentro y fuera de Siria con el propósito de terminar la violencia y la crisis humanitaria”.

Y para “facilitar una solución política inclusiva liderada por los sirios y que satisfaga las aspiraciones democráticas del pueblo sirio a través de un amplio diálogo político entre el gobierno y todo el espectro de la oposición”.

El tema de Siria está marcado en la ONU por dos fracasos de las potencias occidentales y sus aliados árabes en su pretensión de conseguir el aval del Consejo de Seguridad para forzar la salida de Al-Assad del poder.

En ambas ocasiones (octubre y febrero pasados), esa maniobra fue impedida por el doble veto impuesto por Rusia y China en su condición de miembros permanentes de ese órgano de 15 escaños.

Por su parte, la Asamblea General aprobó hace dos semanas, con 12 votos en contra y 17 abstenciones, una resolución que sustentó la línea de responsabilizar sólo al gobierno sirio por la crisis y sus consecuencias.

Annan, con 74 años de edad en la actualidad, ocupó la secretaría general de la ONU durante dos mandatos consecutivos (1997-2001 y 2002-2006) y fue sustituido en el cargo por el propio Ban Ki-moon, quien acaba de iniciar su segundo período al frente del organismo.

El político ghanés es recordado por la abierta condena que emitió desde su alto cargo internacional a la invasión lanzada por Estados Unidos y el Reino Unido contra Iraq en 2004.

*Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Naciones Unidas.

arb/vc

Deja un comentario

Archivado bajo General, Política