Diálogo pacífico en Siria, bandera de Kofi Annan

Por Víctor M. Carriba *

Naciones Unidas (PL) Enfocado en buscar un diálogo pacífico rápido y en abrir el acceso de ayuda humanitaria al interior de Siria, el ghanés Kofi Annan emprendió la tarea de tratar de poner fin al conflicto que sacude a ese país árabe.

Al asumir su nueva misión como enviado especial conjunto de la ONU y la Liga Árabe para Siria, el conocido diplomático africano insistió en esos dos únicos objetivos como la meta a conseguir en su delicada encomienda.

No mencionó el plan de la Liga Árabe que convoca “a una transición en Siria hacia un sistema político democrático y plural” ni los reiterados ataques de las más altas figuras de Naciones Unidas a las autoridades de Damasco como únicas responsables de la situación.

Tampoco hizo referencia a distintos foros que arremetieron contra ese gobierno, entre ellos la reciente reunión de los llamados amigos de Siria, realizada en Túnez, y varias sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Pero sí subrayó que para tener éxito en su responsabilidad “resulta extremadamente importante que todos acepten que debe haber un solo proceso de mediación”.

Porque “cuando hay más de uno y cada cual actúa por su propia iniciativa, las partes juegan con los mediadores, y si uno dice algo que no les agrada, entonces acuden al otro”, explicó.

Por eso insistió en “un solo proceso unitario” y en que “cuando la comunidad internacional habla con una sola voz, esa voz es poderosa”.

El exsecretario general de la ONU se declaró determinado a “trabajar con todos” y a sostener amplias consultas “con todos los actores”, sin descartar una pronta visita a Siria para conversar con el gobierno y demás involucrados en la crisis.

Un primer paso en esa dirección es una reunión con el representante permanente de Siria ante la ONU, Bashar Jaafari, durante su estancia en la sede de la organización mundial, según reveló en un breve contacto con los periodistas.

También anunció encuentros con dirigentes de los países de la región vinculados a la crisis, aunque guardó discreción sobre el itinerario a seguir porque “en este tipo de situación cada movimiento es sensible y altamente político”.

El tono mesurado y sin estridencias empleado por Annan en su primera declaración pública tras su designación como enviado para Siria, contrastó con el habitual lenguaje agresivo de su sucesor en la ONU con respecto al gobierno sirio.

En la misma comparecencia, Ban Ki-moon volvió a achacar a la administración de Al-Assad toda la responsabilidad por “el uso de la fuerza contra los civiles”, sin señalar la actividad de los grupos armados opositores respaldados por países extranjeros.

E insistió en advertir a Damasco sobre “sus obligaciones ante la ley internacional humanitaria y los derechos humanos”, tema central de la cruda ofensiva que también desarrolla contra las autoridades sirias la Alta Comisionada de la ONU en esa materia, Navi Pillay.

La designación de Annan fue anunciada la pasada semana en Londres, luego de una reunión sostenida entre Ban Ki-moon y el secretario general de la Liga Árabe, Nabil El-Arabi.

De acuerdo con los términos acordados, el también Premio Nobel de la Paz (2001) será el máximo representante de esas dos organizaciones para Siria y prestará sus buenos oficios en busca del fin de “toda la violencia y las violaciones de los derechos humanos” en ese país.

Además trabajará en “la promoción de una solución pacífica a la crisis siria”, para lo cual sostendrá “amplias consultas con todos los interlocutores relevantes dentro y fuera de Siria con el propósito de terminar la violencia y la crisis humanitaria”.

Y para “facilitar una solución política inclusiva liderada por los sirios y que satisfaga las aspiraciones democráticas del pueblo sirio a través de un amplio diálogo político entre el gobierno y todo el espectro de la oposición”.

El tema de Siria está marcado en la ONU por dos fracasos de las potencias occidentales y sus aliados árabes en su pretensión de conseguir el aval del Consejo de Seguridad para forzar la salida de Al-Assad del poder.

En ambas ocasiones (octubre y febrero pasados), esa maniobra fue impedida por el doble veto impuesto por Rusia y China en su condición de miembros permanentes de ese órgano de 15 escaños.

Por su parte, la Asamblea General aprobó hace dos semanas, con 12 votos en contra y 17 abstenciones, una resolución que sustentó la línea de responsabilizar sólo al gobierno sirio por la crisis y sus consecuencias.

Annan, con 74 años de edad en la actualidad, ocupó la secretaría general de la ONU durante dos mandatos consecutivos (1997-2001 y 2002-2006) y fue sustituido en el cargo por el propio Ban Ki-moon, quien acaba de iniciar su segundo período al frente del organismo.

El político ghanés es recordado por la abierta condena que emitió desde su alto cargo internacional a la invasión lanzada por Estados Unidos y el Reino Unido contra Iraq en 2004.

*Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Naciones Unidas.

arb/vc

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