Libia: impacto de los misiles crucero de uranio empobrecido

Por Massimo Zucchetti*

El apoyo militar a los golpistas de Benghazi se está desarrollando en
detrimento de la población civil. De cada 10 misiles disparados más o
menos uno se sale de control y se estrella en cualquier punto de la
zona a la que se apunta. Pero todos los misiles, tanto los dotados de
una cabeza revestida de uranio empobrecido como los que sólo tienen
uranio empobrecido en los estabilizadores, contaminan la zona. O sea,
este bombardeo supuestamente «humanitario» matará a miles de civiles
en los años venideros, indica el profesor Massimo Zucchetti.

Las problemas vinculados al uranio empobrecido y su toxicidad han
desbordado varias veces el campo de la ciencia en los últimos años. El
autor de este trabajo se ocupa de la protección radiológica desde hace
dos décadas y del uranio empobrecido desde el año 1999. Después de una
experiencia de publicación de trabajos científicos en revistas, de
presentaciones en coloquios internacionales y conferencias en Italia
sobre el uranio empobrecido, este artículo trata de hacer una
estimación del impacto que el uso de uranio empobrecido en la guerra
contra Libia (2011) está teniendo sobre el medio ambiente y la salud.
Informes sobre su uso han aparecido en los órganos informativos desde
el principio del conflicto [1].

Dadas sus características físicas específicas, en particular por su
densidad que lo hace extremadamente penetrante, así como por su bajo
costo -la producción de uranio empobrecido cuesta alrededor de 2
dólares el kilogramo- y la dificultad que presenta su tratamiento como
desecho radioactivo, el uranio empobrecido ha encontrado excelentes
modalidades de utilización en el sector militar.

Si recibe el tratamiento adecuado, la aleación U-Ti (Uranio-Titanio)
constituye un material muy eficaz para la construcción de elementos
penetrantes impulsados por energía cinética, de barras metálicas
densas capaces de perforar un blindaje si se usan como proyectiles de
alta velocidad.

El proceso de penetración pulveriza la mayor parte del uranio, que
estalla entonces en fragmentos incandescentes -se produce una violenta
combustión de casi 5 000˚ C- cuando sale al aire del otro lado del
blindaje perforado, aumentando así el efecto destructivo. Esta
propiedad se llama piroforicidad y es, por ejemplo, una característica
que se encuentra en el azufre de las cerillas o fósforos domésticos. O
sea, además de su elevada densidad, la piroforicidad aumenta el
interés que presenta el uranio empobrecido para diversas aplicaciones,
en particular como arma incendiaria (API: Armour Piercing Incendiary,
o sea como elemento penetrante incendiario contra el blindaje).

Finalmente, en la fase de impacto contra el objetivo, la relativa
dureza del uranio empobrecido (en una aleación con titanio)
proporciona al proyectil la capacidad de afilarse a sí mismo. En otras
palabras, el proyectil «no se aplasta» contra el blindaje
convirtiéndose en una «cabeza plana» -como sucede, por ejemplo, con un
proyectil de plomo- sino que mantiene su forma puntiaguda hasta su
total fragmentación, sin perder por lo tanto sus propiedades de
penetración. El uranio empobrecido ha sido empleado en los campos de
batalla de la guerra del Golfo de 1991; durante los bombardeos
OTAN/ONU contra la República serbia de Bosnia, en septiembre de 1995;
contra Yugoslavia, durante la primavera de 1999; y, ya en este siglo,
en el ataque contra Afganistán y nuevamente contra Irak en 2003.
El uso de dispositivos de uranio empobrecido en las guerras de Somalia
y de Bosnia central y centro-oriental -sobre todo en amplias zonas
alrededor de Sarajevo- en los años 1990, en Palestina y en los
polígonos de tiro sometidos a la autoridad de las fuerzas militares de
la OTAN, sólo ha sido documentado de forma incompleta [2].

Entre los armamentos que utilizan el uranio empobrecido hay que citar
también el misil crucero tipo Tomahawk, cuyo uso en la guerra de los
Balcanes de la primavera de 1999 -aunque no ha sido reconocido por la
OTAN- ha sido confirmado gracias a lo que se ha encontrado en el lugar
así como por fuentes de la Unión Europea [3].

Por otro lado, el manual de los oficiales, entregado a todos los
uniformados enviados a Kosovo, incluía recomendaciones a seguir al pie
de la letra sobre la presencia de uranio empobrecido en aquel
territorio y, en particular, en los misiles Tomahawk. La introducción
del manual indica lo siguiente: «Los vehículos y equipamiento del
ejército serbio en Kosovo pueden constituir una amenaza para la salud
de los militares y civiles en contacto con ellos. Los vehículos y el
equipamiento que se encuentren destruidos, averiados o abandonados
deben ser inspeccionados y manipulados solamente por personal
calificado. Los peligros pueden provenir del uranio empobrecido como
consecuencia de los daños provocados por la campaña de bombardeos de
la OTAN, en el caso de los artefactos alcanzados directa o
indirectamente. Además, los colimadores contienen tritio [Un isótopo
radioactivo. Nota del Traductor al español.] y los instrumentos e
indicadores pueden haber sido tratados con un barniz radioactivo,
peligroso para quienes se pongan en contacto con los artefactos para
inspeccionarlos». Aparece después una serie de consejos sobre cómo
evitar la explosión del uranio empobrecido. El manual dice
textualmente: «Evítese todo artefacto o material que usted sospeche
que pueda haber sido alcanzado por municiones que contengan uranio
empobrecido o por misiles crucero Tomahawk. No recoja o coleccione
municiones de uranio empobrecido encontradas en el terreno. Informe
inmediatamente a su puesto de mando sobre el área que usted estima que
pueda estar contaminada. Donde quiera que usted se encuentre, delimite
la zona contaminada con cualquier material encontrado en el lugar. Si
se encuentra usted en una zona contaminada póngase, como mínimo, la
máscara y los guantes protectores. Aplique la mejor higiene personal.
Lave frecuentemente su cuerpo y su ropa».

Las evaluaciones sobre la cantidad de uranio empobrecido utilizado en
los misiles son divergentes. Varían, en particular, según la diversas
fuentes, entre valores de alrededor de 3 kilogramos hasta unos 400
kilogramos. Véase la nota que contiene la compilación de las distintas
fuentes que se pueden encontrar sobre el tema, lo suficiente
importante como para permitir la elaboración de un estimado del
impacto medio ambiental [4].

Los desmentidos previsibles sobre la presencia de uranio en estos
misiles pueden ser comparados con la compilación que aparece al final
de este trabajo así como con las fuentes de origen militar [5].
Esta gran variabilidad en los datos se explica fácilmente. Algunos
misiles crucero son de cabeza reforzada con uranio empobrecido y otros
no. Pero estos últimos también contienen uranio empobrecido, no en la
cabeza sino en las alas, como elemento estabilizador del vuelo.
Podemos entonces definir dos casos:
Hipótesis alta: misil crucero con uranio en la cabeza del misil.
Consideramos 400 kilogramos de uranio empobrecido;
Hipótesis baja: misil crucero SIN presencia de uranio en la cabeza.
Consideramos 3 kilogramos de uranio empobrecido en las alas.

Cálculo del impacto sobre el medio ambiente y la salud

En la amplia literatura que el autor ha dedicado al problema del
uranio empobrecido [6] ya se había abordado anteriormente el cálculo
de la contaminación radioactiva con uranio imputable a los misiles
crucero, en particular a los que se dispararon contra Bosnia en 1995.
Ese estudio también puede consultarse a través de Internet, al igual
que en la revista científica Tribuna biologica e Medica [7] [8].
Si se toman los modelos utilizados en el citado artículo, es posible
deducir cuál es la situación en el terreno, en los lugares de
inhalación, mediante un cálculo destinado sólo a precisar si, al menos
en un caso realista, el volumen de las dosis en el terreno permite
restar importancia al problema.

Consideremos el impacto de un misil crucero del tipo Tomahawk portador
de 3 kilogramos (en el mejor de los casos) o de 400 kilogramos (en el
peor de los casos) de uranio empobrecido.
El impacto produce una nube de residuos cuya dimensión es variable,
después de una violenta combustión de unos 5 000˚ C. Como ya dijimos,
los granos de polvo se componen de partículas cuyas dimensiones son
del orden de la micra [0,5 – 5]. A 500 o 1 000 metros del punto de
impacto se pueden respirar nubes con densidad suficiente como para
causar dosis significativas, compuestas de partículas cuya masa es de
cerca de 0,6 hasta unos 5 nanogramos (6-50 x 10-10gr.). Se hizo una
estimación siguiendo el código de cálculo de dosis GEN II [9],
despreciando los efectos provenientes del incendio y considerando
solamente la exposición debida a la inhalación durante una hora por
dispersión simple del material, sin entrar a considerar ciertos
factores que pudieran traducirse en un incremento ulterior de la
exposición. En el espacio de una hora es posible inhalar granos de
polvo radioactivo provenientes de la nube en cantidades que ya
resultan notables.

Es necesario tener en cuenta el hecho que numerosos fluidos y
dinámicas del cuerpo atmosférico (dirección del viento, gradiente
vertical de la temperatura, etc.) pueden causar, en ángulos sólidos
relativamente pequeños, concentraciones de contaminante de varios
órdenes de importancia superiores incluso a los que se obtendrían con
un cálculo de dispersión uniforme, no compatible con ese escenario. El
grupo crítico, en ese caso, resulta ser precisamente el de las
personas «afectadas» por la nube de granos de polvo.

Según la estimación de probabilidades que se expondrá en este trabajo,
un misil que alcanza su objetivo puede quemarse y esparcir partículas
oxidadas de polvo en el medio ambiente.
Alrededor del 70% del uranio empobrecido que contienen los misiles, de
los que se supone que por ser «inteligentes» siempre dan en el blanco,
se quema. Alrededor de la mitad son óxidos solubles.
La granulometría de las partículas que conforman el polvo de óxido de
uranio empobrecido pertenece totalmente al tipo de polvo que puede
respirarse y así se crea polvo ultrafino. En particular, el diámetro
de las partículas es en ese caso más fino que el polvo de uranio
empobrecido de origen industrial, que resulta común en el medio de la
industria nuclear. Se habla aquí de la gran mayoría del polvo
contenido en el rango [1-10] micra, del cual una parte significativa
es de un diámetro inferior a una micra.
En cuanto al destino del polvo de uranio empobrecido en el cuerpo
humano, la principal vía de absorción es -como se sabe- la inhalación.
Como se ha dicho, una parte del polvo es soluble y otra parte no se
disuelve en los fluidos corporales.
Debido a las características de los óxidos de uranio empobrecido de
origen militar, es necesario subrayar cómo difiere el comportamiento
de estos en relación con el de los polvos industriales de uranio. En
todo caso es posible suponer, según la ICRP [Siglas en inglés de la
Comisión Internacional de Protección Radiológica. Nota del Traductor.]
[10], que alrededor del 60% de lo que se inhala se deposita en el
aparato respiratorio y que el resto es expulsado a través de la
expiración.
Se debe tener en cuenta que alrededor del 25% de las partículas que
presentan un diámetro cercano a 1 micra se mantienen durante largo
tiempo en los pulmones, mientras que el resto se deposita en las vías
aéreas superiores, pasa al aparato digestivo y es eliminado de allí en
su mayor parte a través de las vías urinarias, mientras que pequeñas
partes se acumulan en los huesos.
Alrededor del 25% de las micropartículas que se mantuvieron en los
pulmones se comporta como un material de clase M, según la ICRP, o sea
que se disuelve lentamente en los fluidos corporales, mientras que el
resto es insoluble.
Ese tipo de comportamiento y de exposición no se ha estudiado en
ninguna situación anterior de exposición a emisores alfa en los
pulmones, que se haya detectado en el medio civil. La modalidad de
exposición es por lo tanto muy diferente de las que han servido como
base a la hora de recoger las equivalencias entre dosis y daños en
materia de protección radiológica.
Es por lo tanto totalmente incorrecto -aunque constituya un punto de
referencia- extrapolar evaluaciones de riesgo por exposición a ese
tipo de micropolvos radioactivos a partir de datos recogidos en los
casos de los mineros que trabajan con uranio, y también -resulta
evidente- en los casos de las personas gravemente contaminadas por la
radiación en Hiroshima y Nagasaki. Los estándares de protección
radiológica de la ICRP se basan solamente en esas experiencias y, por
consiguiente, pueden resultar en subestimaciones del riesgo.
Al pasar posteriormente a otros tipos de toxicidad diferentes a la
radiológica, resulta entonces plausible que:
dado el componente fino y ultrafino de los polvos de uranio
empobrecido de origen militar,
dada la toxicidad química del uranio,
la contaminación ambiental debida a los óxidos de uranio empobrecido
de origen militar presente toxicidad tanto química como radiológica.
Es necesario evaluar el efecto sinérgico de ambos componentes.
En otras palabras, la radioactividad y la toxicidad química del uranio
empobrecido podrían actuar juntas creando un efecto de «cóctel» que
aumenta el peligro posteriormente.

Hay que resaltar además el hecho que el clima árido de Libia favorece
la dispersión de las partículas de uranio empobrecido en el aire,
partículas que los civiles seguirán respirando durante años. El
principal mecanismo de exposición a mediano y largo plazo tiene que
ver con la resuspensión de polvos y con la subsiguiente inhalación de
los mismos.
La metodología y los resultados vinculados a ese modela ya se han
publicado en otros trabajos del autor [11], a los que remitimos aquí.
Sólo resaltamos aquí las aplicaciones y variaciones del modelo
aplicado y ya publicado, y en particular que:
el cálculo de compromiso (semi vida, NdT del texto original en
italiano al francés) de dosis es de 70 años, no de 50 años, según lo
recomendado por el ICRP.
Se utilizaron datos actualmente aproximados sobre la distribución de
la población alrededor de los puntos de impacto, que también toman en
cuenta la utilización principal de los proyectiles de uranio
empobrecido en zonas pobladas.

Los resultados del modelo pueden resumirse de la siguiente manera:
CEDE (Committed effective dose equivalent) (Dosis colectiva): 370 mSvp
in 70 y, por 1 kilogramo de uranio empobrecido oxidado y esparcido en
el medio ambiente.
CEDE anual máxima durante el primer año (76 mSvp), durante el segundo
año (47 mSvp) y durante el tercer año (33mSvp).
La vía de exposición es enteramente la inhalación del polvo. Son los
pulmones el órgano que se convierte en blanco (97,5% de la
contribución a la CEDE).
Entre los nucleidos responsables, el U238 representa el 83% de la CEDE
y el U234 representa el 14%.

En cuanto a la cantidad total de uranio empobrecido oxidado disperso
en el medio ambiente, esta evaluación se basa en los datos que reporta
la prensa internacional: durante el primer día de la guerra, el
Pentágono declara haber disparado -junto con los británicos- 112
misiles crucero hacia el territorio libio [12]. ¿Cuántos misiles van
disparar antes de que termine la guerra? Como no podemos saberlo,
basaremos nuestra hipótesis en la cantidad de 1 000 misiles para que
el lector pueda estimar fácilmente el impacto sobre el medio ambiente
y sobre la salud mediante la aplicación de una simple regla de tres
que incluiría la cantidad exacta de misiles que se contabilicen al
final del conflicto.

Si las cabezas de todos los misiles estuvieran «desprovistas» de
uranio empobrecido, tendríamos de todas maneras una cantidad de:
1000 x 3 = 3000 kg = 3 toneladas de uranio empobrecido (en el mejor de
los casos).
Si todos los misiles tuvieran cabezas de uranio empobrecido,
tendríamos una cantidad de hasta 400 000 kilogramos, o sea 400
toneladas de uranio empobrecido.

Para evaluar la gravedad basta con comparar ese dato con las 10 o 15
toneladas de uranio empobrecido que se lanzaron en Kosovo en 1999.

Supongamos que alrededor del 70% del uranio se quema y se esparce en
el medio ambiente. Llegamos así a un estimado de la cantidad de óxidos
de uranio empobrecido igual a alrededor de 2,1 toneladas (en el mejor
de los casos) y 280 toneladas (en el peor de los casos).
Lo anterior permite por consiguiente estimar una CEDE (dosis
colectiva) para toda la población equivalente a:
en el mejor de los casos: 370 mSvp/kg x 2 100 kg = 780 Svp
aproximadamente. – en el peor de los casos: 370 mSvp/kg x 280 000 kg =
104 000 Svp aproximadamente.
Tenemos que recordar que no es correcto -aunque constituya un punto de
referencia- extrapolar evaluaciones por exposición a este tipo de
micropolvos radioactivos a partir de los estándares de protección
radiológica de la ICRP, que son los adoptados para el código GEN II.
Si de todas formas aplicamos también aquí el coeficiente de 6% Sv-1
para el riesgo de aparición de tumores, obtenemos aproximadamente:
en el mejor de los casos: alrededor de 50 casos más de tumores
previstos en 70 años.
en el peor de los casos: alrededor de 6 200 casos más de tumores
previstos en 70 años.

Conclusiones

Los riesgos de exposición al uranio empobrecido que corre la población
libia como consecuencia del uso esa sustancia en la guerra de 2011 han
sido evaluados con el enfoque más amplio posible, tratando de tener en
cuenta algunos resultados recientes de estudios en la materia.
Este tipo de exposición no ha sido estudiado en ninguna situación
anterior de exposición a receptores alfa en los pulmones que se hayan
encontrado en el entorno civil.
Sin embargo, la evaluación que se ha hecho de las dosis y del
consiguiente riesgo en las dos situaciones (según se trate de misiles
«sin uranio» o «con uranio») permite llagar a ciertas conclusiones.

En el primer caso (el mejor caso), el número de tumores esperados es
muy exiguo y absolutamente no significativo desde el punto de vista
estadístico. Esta dificultad estadística -es casi inútil señalarlo- no
tiene nada que ver con una absolución de ese tipo de práctica, con su
aceptación y menos aún con una afirmación de que tenga poca
importancia, o incluso de que pueda ser inocua. Por el contrario, en
el segundo caso (que es el peor caso), nos encontramos ante un número
de aparición de tumores que se sitúa en varios miles. Dichos tumores
alcanzarían evidentemente un nivel epidemiológico y constituyen, sin
duda alguna, una fuerte preocupación.

Es necesario, por lo tanto, que los ejércitos que están bombardeando
Libia aclaren con pruebas reales, no con cómodas afirmaciones, la
presencia o no, y en qué cantidades, de uranio empobrecido en sus
misiles. En el pasado se produjeron «desmentidos oficiales» sobre la
presencia de uranio en los misiles crucero. Sin embargo, al ser estos
desmentidos provenientes de medios militares, el autor estima estar en
su derecho al considerarlos, como mínimo, con cierta prudencia.

Basadas en los datos que se encuentran a nuestra disposición, las
estimaciones sobre la evolución de los casos de tumores para los
próximos años en Libia resultan, debido a esta práctica totalmente
injustificada, absolutamente preocupantes. La discusión sobre la
incidencia relativa de cada uno de los agentes teratógenos utilizados
en una guerra (químicos, radioactivos, etc.) nos parece poco
importante e incluso, permítannos señalarlo como conclusión, poco
respetuosa de un dato que constituye un hecho: los muertos en Libia
por causa de este ataque sobrepasan y sobrepasarán de lejos cualquier
cifra que pueda definirse algún día como «el precio necesario».

Es importante, finalmente, recoger datos y estudios -existen muchos-
sobre los efectos que las «nuevas guerras» tienen en el hombre y en el
medio ambiente. Hay que mostrar la manera como nuestras armas
modernas, que nada tienen de “quirúrgicas”, producen daños
inaceptables. Hay que estudiar el impacto que han tenido, en los
hombres y en el medio ambiente que las han sufrido, las guerras
«humanitarias» registradas desde 1991.

Fuente: ComeDonChisciotte.org (Italia)

[1] «Uranio impoverito nei Tomahawk sulla Libia», Contropiano, 20 de
marzo de 2011.

[2] Zajic V.S., 1999. Review of radioactivity, «Military use and
health effects of DU; Liolos Th. E. (1999), «Assessing the risk from
the Depleted Uranium Weapons used in Operation Allied Forces», Science
and Global Security, Volume 8:2, pp.162 (1999); Bukowski, G., Lopez,
D.A. and McGehee, F.M., (1993) «Uranium Battlefields Home and Abroad:
Depleted Uranium Use by the U.S. Department of Defense» March 1993,
pp.166, published by Citizen Alert and Rural Alliance for Military
Accountability.

[3] Satu Hassi, ministro de Medio Ambiente de Finlandia, indica en una
carta enviada a sus colegas de la Unión Europea que la mayor parte de
los 1 500 misiles disparados contra Serbia, incluyendo a Kosovo,
contenían aproximadamente 3 kilogramos de uranio empobrecido cada uno.
En otras cosas, el ministro llama en dicha carta a la Comisión Europea
y a sus colegas ministros del Medio Ambiente a adoptar iniciativas a
favor de la prohibición del uranio empobrecido.

[4] Fuentes diversas sobre la presencia y la cantidad de uranio
empobrecido en los misiles crucero Tomahawk:
«Known & suspected DU weapon systems» in «Depleted Uranium weapons
2001-2002», (Vínculo para bajar el documento).
«The use of depleted uranium bullets and bombs by NATO forces in
Yugoslavia». Nadir.org, diciembre de 1996.
«Alcune testi e fatti sull’uranio impoverito, sul suo uso nei balcani,
sulle conseguenze sulla laute di militari e popolazione», Comitato
Scienziate e Scienziati contro la guerra, 9 de enerod de 2001.
«Depleted Uranium Weapons & the New World Order, International
Coalition to Ban Uranium Weapons.
«About 100 cruise missiles fired at targets in Afghanistan (Interfax),
«NATO using depleted uranium weapons» (Sunday Herald).
«Pentagon Dirty Bombers: Depleted Uranium in the USA», por Dave
Lindorff, Atlantic Free Press, 28 de octubre de 2009.
«Review of Radioactivity, Military Use, and Health Effects of Depleted
Uranium», por Vladimir S. Zajic, 1999.
«Depleted uranium: Recycling death», Uranium medical research center,
Progressive Review.
«Radiation in Iraq Equals 250,000 Nagasaki Bombs», por Bob Nichols,
Online Journal, 3 de agosto de 2004.
«Depleted uranium: ethics of the silver bullet», por Iliya Pesic,
Santa Clara University.

[5] «While the US Navy claims that they have replaced the MK149-2
Phalanx round with a DU penetrator by the MK149-4 Phalanx round with a
tungsten penetrator (with the DU round remaining in the inventory),
new types of DU ammunition are being developed for other weapons
systems, such as the M919 rounds for Bradley fighting vehicles.
Depleted uranium is also placed into the tips of the Tomahawk
land-attack cruise missiles (TLAM) during test flights to provide
weight and stability. The TLAM missile has a range of 680 nautical
miles (1,260 km) and is able to carry a conventional warhead of 1000
lb. (454 kg). Older warheads were steel encased. In order to increase
the missile range to 1,000 nautical miles (1,850 km), the latest
Tomahawk cruise missiles carry a lighter 700 lb. (318 kg) warhead
WDU-36 developed in 1993, which is encased in titanium with a depleted
uranium tip.»

[6] – M. Zucchetti, ‘Measurements of Radioactive Contamination in
Kosovo Battlefields due to the use of Depleted Uranium Weapons By Nato
Forces”, Proc. 20th Conf. of the Nuclear Societies in Israel, Dead Sea
(Israel), diciembre de 1999, p.282.
M. Cristaldi, A. Di Fazio, C. Pona, A. Tarozzi, M. Zucchetti “Uranio
impoverito (DU). Il suo uso nei Balcani, le sue conseguenze sul
territorio e la popolazione”, Giano, n.36 (septiembre-diciembre de
2000), pp. 11-31.
M. Zucchetti, “Caratterizzazione dell’Uranio impoverito e pericolosità
per inalazione”, Giano, n.36 (septiembre-diciembre de 2000), pp.
33-44.
M. Cristaldi P. Angeloni, F. Degrassi, F. Iannuzzelli, A. Martocchia,
L. Nencini, C. Pona, S. Salerno, M. Zucchetti. “Conseguenze ambientali
ed effetti patogeni dell’uso di Uranio Impoverito nei dispositivi
bellici”. Tribuna Biologica e Medica, 9 (1-2), Gennaio-Giugno 2001:
29-41.
M. Zucchetti, “Military Use of Depleted Uranium: a Model for
Assessment of Atmospheric Pollution and Health Effects in the
Balkans”, 11th International Symposium on “Environmental Pollution And
Its Impact On Life In The Mediterranean Region”, MESAEP, Lymassol,
Cyprus, octubre de 2001, p.25.
M. Zucchetti “Some Facts On Depleted Uranium (DU), Its Use In The
Balkans And Its Effects On The Health Of Soldiers And Civilian
Population”, Proc. Int. Conf. NURT2001, La Habana (Cuba), octubre de
2001, p.31.
M. Zucchetti, M. Azzati “Environmental Pollution and Population Health
Effects in the Quirra Area, Sardinia Island (Italy)”, 12th
International Symposium on Environmental Pollution and its Impact on
Life in the Mediterranean Region, Antalya (Turquía), octubre de 2003,
p. 190, ISBN 975-288-621-3.
M. Zucchetti, R. Chiarelli ‘Environmental Diffusion of DU. Application
of Models and Codes for Assessment of Atmospheric Pollution and Health
Effects’, Convegno ‘Uranio Impoverito. Stato delle Conoscenze e
Prospettive di Ricerca’, Istituto Superiore di Sanità (Roma), octubre
de 2004.
R. Chiarelli, M. Zucchetti, ‘Effetti sanitari dell’uranio impoverito
in Iraq’, Convegno ‘La Prevenzione Primaria dei Tumori di Origine
Professionale ed Ambientale‘, Génova, noviembre de 2004.
R. Chiarelli, M. Zucchetti, ‘Applicazione di modelli e codici di dose
alla popolazione alla dispersione ambientale di Uranio impoverito’,
Convegno ‘La Prevenzione Primaria dei Tumori di Origine Professionale
ed Ambientale‘, Génova, noviembre de 2004.
M. Zucchetti, “Environmental Pollution and Population Health Effects
in the Quirra Area, Sardinia Island (Italy) and the Depleted Uranium
Case”, J. Env. Prot. And Ecology 1, 7 (2006) 82-92.
M. Zucchetti, “Scenari di esposizione futura In Iraq: convivere con
l’uranio impoverito” in: M.Zucchetti (a cura di) “Il male invisibile
sempre più visibile”, Odradek, Roma, junio de 2005, pp. 81-98.
M. Zucchetti, “Uranio impoverito. Con elementi di radioprotezione ed
utilizzo delle radiazioni ionizzanti”, CLUT, Turín, febrero de 2006.
ISBN 88-7992-225-4.
M. Zucchetti “Depleted Uranium”, European Parliament, GiethoornTen
Brink bv, Meppel (Holanda), 2009. ISBN 978-90-9024147-0.

[7] «Alcune testi e fatti sull’uranio impoverito, sul suo uso nei
balcani, sulle conseguenze sulla laute di militari e popolazione»,
Comitato Scienziate e Scienziati contro la guerra, 9 de enero de 2001.
op. cit.

[8] Cristaldi M. et al., Conseguenze ambientali ed effetti patogeni
dell’uso di Uranio Impoverito nei dispositivi bellici. Tribuna
Biologica e Medica, 9 (1-2), enero-junio de 2001 : 29-41.

[9] Se trata de un código elaborado en un laboratorio estadounidense,
reconocido y utilizado a nivel internacional. Ver: B.A.Napier et al.
(1990), GENII – The Hanford Environmental Radiation Dosimetry Software
System, PNL-6584, Pacific Northwest Laboratories (USA). Sólo puede
utilizarse en este caso para estimar las dosis de inhalacion, dada la
particularidad del escenario analizado.

[10] ICRP, 1995. «Age-dependent Doses to Members of the Public from
Intake of Radionuclides: Part 3 – Ingestion Dose Coefficients».
Publication 69 Annals of the ICRP. 25 (no 1).

[11] M. Zucchetti, ‘Caratterizzazione dell’Uranio impoverito e
pericolosità per inalazione’, Giano, n.36 (sett-dic. 2000), pp. 33-44
; R. Chiarelli, M. Zucchetti, ‘Applicazione di modelli e codici di
dose alla popolazione alla dispersione ambientale di Uranio
impoverito’, Convegno ‘La Prevenzione Primaria dei Tumori di Origine
Professionale ed Ambientale‘, Génova, noviembre de 2004.

[12] «U.S. Tomahawk Cruise Missiles Hit Targets in Libya», por Devin
Dwyer y Luis Martinez, ABC News, 19 de marzo de 2011.

URL del artículo :
http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/03/29/libia-impacto-de-los-misiles-crucero-de-uranio-empobrecido/

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